Historia

Todas y todos sentimos orgullo de nuestro Estadio, esa pequeña joya vitoriana con 60 años de historia que además de ser un club social donde generaciones de vitorianos y vitorianas hemos socializado nuestras vidas, ha sido un lugar de tranquilidad donde hemos podido crecer y dejar crecer a nuestra familia con la seguridad de que todos nos cuidábamos unas/os a las/os otras/os y, cómo no, un lugar de deporte que lo envolvía todo. Desde aquel campo de fútbol de arena y las pistas de tenis también de arena batida pasando por las piscinas exteriores con sus lava-pies o un frontón tan frío como enorme hasta nuestros días, hemos ido evolucionando poco a poco, sin descanso y, ahora, nos toca reinventar el edificio central, el principal motor deportivo del Estadio del siglo XXI.

Desde la Fundación Estadio pensamos que toca reinventarnos, dar mejor servicio con una oferta de mayor calidad y también cantidad y, sobre todo, hacernos sostenibles en nuestros consumos energéticos. Para ello, tenemos que acometer un cambio radical de los ingenios que dan frío/calor a nuestras instalaciones, los que cuidan el agua de nuestras piscinas y nuestros baños o que iluminan nuestras instalaciones, al igual que acometer enormes cambios en nuestros ventanales, puertas y techos para que no se nos escape ni una de las calorías o frigorías que producimos. También en esto queremos también ser un ejemplo de complejo deportivo y estar orgullosos de practicar deporte en la instalación más sostenible de nuestro país.

Además, nos ponemos un gran reto añadido; dar respuesta a la nueva forma de hacer deporte.

Los comportamientos sociales de generaciones de gasteiztarras han ido evolucionado y también su cultura del deporte. La forma, la cantidad y la motivación por las que hacemos deporte hoy en día poco tiene que ver con las que había apenas 20 años atrás. Queremos mantener todo aquello que ya funciona, pero estar a la vanguardia de lo que se mueve en el deporte.

Muchas son las razones que nos impulsan a dar este paso de innovación extraordinaria a nuestro Estadio. Somos conscientes de su complejidad, de las diferentes problemáticas a las que nos enfrentamos, tanto los responsables actuales como los 20.000 abonados y abonadas que viviremos los avatares de esta gran obra los próximos años. Sin embargo, sentimos el total convencimiento de que el reto merece la pena y la confianza de que los posibles problemas y molestias que vamos a soportar los afrontaremos con el mayor sentido común. Queremos asegurar el futuro de este trocito de tierra vitoriana que nos ha visto crecer y desarrollarnos en el deporte para que los nuestros y los que están por venir sigan sintiendo al Estadio como uno de sus referentes deportivos y sociales en sus vidas.